EL VIENTO DE EUROPA
domingo, 22 de enero de 2017
domingo, 22 de noviembre de 2015
El sosiego andaluz
Era una noche tranquila, sosegada, la calma se apoderó de aquella malagueña Sierra de las Nieves, durante los fríos primeros días de enero. El lejano sonido de las risas y el murmullo de los amigos dentro de aquella casa antigua quedaba insignificante junto a la absoluta calma, interrumpida por una liviana y muy suave brisa de aire frío de los helados lugares del Norte. Observaba, en el patio, cómo un cielo, iluminado por una luna llena, reinaba sobre el sosiego de aquella montaña. El campo de estrellas que habitaba en el cielo era inmenso. Mientras tanto, dirigí la mirada hacia la casa, donde tras una pequeña cortina sepia, se podían ver difusas sombras, producto de la felicidad y calor familiar reinante. Volví la mirada al cielo, y me pregunté... ¿Cómo un universo lleno de ciencia, ruidos, complejidad... puede transmitir a la tierra tanta tranquilidad, y por ende, a mí?. De repente, una pequeña estrella fugaz logró coronar aquellos momentos, en aquel patio con la única luz procedente de aquella Luna imperante, que daba, en medio de la oscuridad, una luminosidad leve pero mágica. Saliendo de casa, mirando más al frente, se divisaba Yunquera, el pueblo más cercano, con sus escasas farolas y sus casas llenas de gente y amor, viviendo en paz estos fríos primeros días del año. Volví a casa, pensativo, y al abrir la puerta, me uní al buen ambiente que había en casa.
Volar en el tiempo sólo a través de recuerdos
Un niño pequeño, durante un día gris, aterrizó en el aeropuerto de Melilla, procedente de Santiago a medio día, miró con resignación un horizonte montañoso, cerrando una bella etapa de su vida. Se trataba de no volver durante más de quince años a aquel lugar del que regresaba el cual era el lugar de sus sueños: amigos casi insuperables, una casa en medio de los campos de un color verde intenso, un lago y una playa a menos de un paso de casa... Los mejores momentos de su vida, ocurridos allí, se escaparon con el viento y el tiempo, quedando en el recuerdo de todos, pero en el presente de muy pocos... Aquel niño, ahora hecho un hombre, sólo sueña con volver a vivir en aquella etapa, pero el tiempo erosionó a las personas dándoles una nueva forma, y una nueva vida para todos. Siente que no conoció realmente a aquellas personas por haber vivido con ellas en sus años más infantiles, pero fue muy feliz.... Aquellos momentos no se borrarán jamás de su memoria.
Volando más allá de sus recuerdos...
Era un atardecer claro, rodeado de la alta Montaña Palentina, verde y frondosa que va más allá de un horizonte. Juanín, con su coche, iba desde Velilla hasta la Lastra, y detuvo su coche, antiguo seiscientos, en el túnel del embalse... cerró los ojos y empezó a recordar aquellos días en los que, felizmente, recorría aquellos campos no urbanizados y aquellas calles rurales y pastoriles con toda ilusión y felicidad, aquellas vivencias en un pueblo pequeño bañado por el río Carrión, con gente de gran corazón, en un hogar humilde donde el amor maternal y paternal siempre abundaba. También recordaba aquellos carros de borricos llenos de paja, dirigidos por honrados pastores que atravesaban aquel túnel en el que se detuvo, para realizar largos recorridos hasta llegar a Cervera e incluso a tierras Cántabras y Vascas... Y aquellos durísimos inviernos que siempre azotaban al pueblo con gran virulencia, que contrastaba con aquellas tardes en las que una pequeña llamita brillaba en cada choza de pastores, y en cada casa, en especial la suya donde el calor del amor familiar era la esencia, a pesar de la pobreza, humildad y grandes trabajos tuvieran que hacer para sobrevivir. Juanín, añorando aquellos tiempos, prosiguió su camino, iluminado por aquel color sepia del atardecer, donde lo más verde de aquella montaña cogía una tonalidad de nostalgia, mientras en aquella antigua radio sonaba sensiblemente ''Sellado con un beso''.
Piloto de sus sueños
Ser el piloto, lleno de emociones que una noche despegó con su caza. Voló sin tener la más mínima preocupación de volver a la cruda realidad, solamente persiguiendo la meta de alcanzar lo más alto: Sus sueños. Llegó a sobrevolar las nubes más altas, llegando a un cielo despejado y estrellado sobre la ciudad de Madrid, alejado de toda su contaminación lumínica...A la luz blanquiazul de la Luna y perdido de la negrura del universo, pensó en la cantidad de alegrías, tristezas, estudios, trabajos, amistades, peores y mejores momentos que pudo llegar a tener. Contemplando aquella imagen, entre el cielo nocturno reinado por la Luna y sus plebeyas estrellas, y la metrópoli de Madrid, dejó caer varias lágrimas por todos aquellos de su familia que, por penas y por alegría, dejaron Madrid para vivir en el cielo, donde él se encontraba y se sentía seguro y protegido. Durante las primeras luces del alba, decidió aterrizar en Torrejón, y con su sueño cumplido, escuchando aquellos Bobby Vinton, Gilbert O' Sullivan o Wham, aún recordados por algunos como muy grandes pero siendo realmente dejados en el olvido por una gran mayoría...
Manhattan desde el mar...
Aquella pequeña balsa en la que, en medio de un Atlántico inmenso, un pobre pescador, lleno de sueños, desde su barca sintiendo la tranquilidad y el zarandeo del mar, podía divisar difícilmente en el horizonte, disponiéndose a dormir, aquellos altos edificios con sus lucecitas rojas tintineantes en lo alto de ellos. Tan difíciles eran de divisar por aquel cielo estrellado con luna creciente, manchado en una pequeña parte del horizonte por un pequeño tono anaranjado que indicaba dónde se encontraba la gran ciudad, que cayó rendido en su humilde cama, acunado por el suave mecer de las olas.
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