domingo, 22 de noviembre de 2015
Manhattan desde el mar...
Aquella pequeña balsa en la que, en medio de un Atlántico inmenso, un pobre pescador, lleno de sueños, desde su barca sintiendo la tranquilidad y el zarandeo del mar, podía divisar difícilmente en el horizonte, disponiéndose a dormir, aquellos altos edificios con sus lucecitas rojas tintineantes en lo alto de ellos. Tan difíciles eran de divisar por aquel cielo estrellado con luna creciente, manchado en una pequeña parte del horizonte por un pequeño tono anaranjado que indicaba dónde se encontraba la gran ciudad, que cayó rendido en su humilde cama, acunado por el suave mecer de las olas.
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