domingo, 22 de noviembre de 2015
Volando más allá de sus recuerdos...
Era un atardecer claro, rodeado de la alta Montaña Palentina, verde y frondosa que va más allá de un horizonte. Juanín, con su coche, iba desde Velilla hasta la Lastra, y detuvo su coche, antiguo seiscientos, en el túnel del embalse... cerró los ojos y empezó a recordar aquellos días en los que, felizmente, recorría aquellos campos no urbanizados y aquellas calles rurales y pastoriles con toda ilusión y felicidad, aquellas vivencias en un pueblo pequeño bañado por el río Carrión, con gente de gran corazón, en un hogar humilde donde el amor maternal y paternal siempre abundaba. También recordaba aquellos carros de borricos llenos de paja, dirigidos por honrados pastores que atravesaban aquel túnel en el que se detuvo, para realizar largos recorridos hasta llegar a Cervera e incluso a tierras Cántabras y Vascas... Y aquellos durísimos inviernos que siempre azotaban al pueblo con gran virulencia, que contrastaba con aquellas tardes en las que una pequeña llamita brillaba en cada choza de pastores, y en cada casa, en especial la suya donde el calor del amor familiar era la esencia, a pesar de la pobreza, humildad y grandes trabajos tuvieran que hacer para sobrevivir. Juanín, añorando aquellos tiempos, prosiguió su camino, iluminado por aquel color sepia del atardecer, donde lo más verde de aquella montaña cogía una tonalidad de nostalgia, mientras en aquella antigua radio sonaba sensiblemente ''Sellado con un beso''.
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